Colectiva/Social
05Ago2013

Los pasajes de Santiago

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stgo bueras

Resulta interesante y enriquecedor caminar pausadamente por Santiago y adentrarse en espacios que albergan una capital poco conocida y a veces muy distinta a lo que vemos en las calles principales.

Muchas veces ignorados por la gente, o simplemente habitados sin contemplación ni pausa, uno va encontrando a medida que profundiza en la trama urbana, lugares y rincones insospechados, alejados de los grandes recorridos, muchas veces dando pie a espacios anónimos y enriquecedores.

Estos espacios son los que queremos compartir en este artículo, donde más que una descripción detallada de ellos, expondremos el porqué de su importancia urbana y el poco valor que se les da. Sean éstos, pasajes, callejones o pequeñas calles, son la expresión urbana de épocas donde se pensaba la ciudad como una trama que necesitaba muchas veces densificarse a medida que el crecimiento y desarrollo orgánico generaba nuevas necesidades y nuevas formas de habitar y ocupar el territorio.

Y estos pequeños pasajes y calles sin salida, esparcidas por toda la ciudad, dan cuenta de ese proceso de cambio, evolución y mutación urbanística. Si uno analiza las manzanas del centro o de las antiguas comunas y barrios capitalinos (proceso que también se repitió en otras ciudades, aunque en menor escala), compuestas generalmente por 4 calles de más o menos importancia, éstas conforman su espacio construido por sus bordes o perímetros, tradición constructiva y modelo urbano originado en el antiguo trazado de damero colonial, pero su interior muchas veces quedaba vacío o bien sus patios eran poco aprovechados. El pasaje venía a romper con esa envoltura y se adentraba en la manzana, incluso dividiéndola, caso que se dio especialmente a partir de finales del siglo XIX, y que tuvo su época de mayor alcance como política de densificación y reurbanización de los centros urbanos, durante la primera mitad del siglo XX, hasta los años 50. Muchos ejemplos se constituyeron con esta política densificatoria, incluso pequeños barrios abiertos sobre terrenos de grandes extensiones situados en el centro, como calles París y Londres, Barrio Concha y Toro, calle Virginia Opazo y el sector de calles La Bolsa, Club de la Unión y Nueva York, hoy considerados hitos en el género, difundidos y valorados, y protegidos ampliamente por una normativa que puso en justo valor su importancia histórica y arquitectónica. Si bien hay casos similares de densificación urbana, como los cités, conventillos, o bien las galerías comerciales y caracoles multiconectados que atraviesan todo el centro de Santiago, éstos responden a diferentes realidades, épocas y necesidades socio-culturales, convirtiéndose en conformaciones y complejidades urbanas por derecho propio, y que merecerán artículos y reportajes completos más adelante.

Volviendo al tema de los pasajes y pequeñas calles, vemos que muchos arquitectos tienen dentro de su carrera profesional proyectos en los que se dedicaron por completo al pasaje, tanto como meros proyectistas como también impulsores e inversionistas urbanos, que gestionaban y loteaban, diseñaban y construían el espacio de la nueva calle y sus edificios, como un todo coherente y armónico. Santiago tiene varios casos que responden a esta tipología.


las hiedras

Otros profesionales, contribuyeron a conformar valiosos rincones urbanos logrados mediante la uniformidad de criterios, pero donde el proceso de loteo era separado de la construcción. Estos casos son singularmente atractivos e interesantes, pues distintos arquitectos, sin mayor relación entre sí, compartían los espacios loteados, generando lugares de expresiones diversas, pero que se respetaban mutuamente en cuanto a alturas, rasante y distancia con la calle, e incluso, coexistiendo en armonía estilos opuestos y de los más diversos orígenes, materialidades y expresiones formales. Esta idea de ciudad posibilitó ocupar espacios que de otra forma estarían perdidos y a la vez generar comunidad, ya que la gente se identificaba con su pasaje.

Si comparamos esta complejidad urbana generada en la ciudad, con la actual política inmobiliaria, nos damos cuenta de muchas cosas, entre ellas que antes se propiciaba la vida en comunidad y la diversidad y calidad estética, frente a la individualidad reinante y la progresiva vulgarización y estandarización constructiva y formal que reina en los actuales edificios y condominios, eso, sin considerar el tema de la desmedida altura y escala de los proyectos inmobiliarios, tanto en Santiago como en regiones. Ejemplo supremo de esto son las actuales torres habitacionales sin identidad y sin respeto con su entorno, y los condominios que niegan y privatizan el espacio público y la esencia del auténtico barrio. Es más, muchos pasajes o conjuntos urbanos de gran calidad han muerto o han sido salvajemente mutilados a los pies de estos monstruos sin propuesta estética alguna.


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Actualmente algunos pasajes y pequeñas calles gozan de gran vitalidad y otros de un destino incierto. El abandono, la mala transformación de sus viviendas, ampliaciones mal hechas y sin considerar la armonía del conjunto, las instalaciones de locales comerciales de bajo nivel y la demolición de parte de sus casas son tópicos comunes que observamos en muchos de ellos. Sin embargo, a pesar de esto, el valor arquitectónico y la calidad estética y la armonía visual que generan es única, su posición de intimidad y cercanía entre los inmuebles, y la acertada densidad controlada y medida que generan, hacen imprescindible la puesta en valor de sus construcciones y frágiles composiciones urbanas y la necesaria generación de una normativa criteriosa y precisa que permita preservar sus valores y actuar con acierto a la hora de intervenir o modificar sus construcciones y predios.

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