Opinión
29Abr2016

El Bombardeo Silencioso

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A UNO 662596

No es novedad que escuchemos o veamos noticias de esta índole. Lamentablemente ya no es novedoso que se incendien, derrumben o demuelan inmuebles que por su valor patrimonial, se transforman en pérdidas irreparables.

Si bien en Chile hemos estado exentos de grandes guerras que involucren bombardeos a gran escala, los terremotos, maremotos, incendios por negligencia e intencionados son la causa de que desaparezcan cada año edificios, barrios y con ello, costumbres y tradición.

No contento con esto, la escasa o nula defensa de las mal llamadas autoridades se suman a este bombardeo silencioso que sufre nuestro patrimonio arquitectónico.

Cada vez que hay tragedias como la que afectó al mercado de Temuco, donde una mala instalación de gas causó lo que todos hemos visto, se levantan las voces grandilocuentes de las instituciones. Prometiendo el oro y el moro, denunciando y poniéndose su desteñida camiseta que sólo hace desconfiar al escuchar los clásicos lugares comunes donde llegan siempre.

Promesas al viento lleno de brasas y chispas que no tardarán en causar otro siniestro donde muchas veces las execrables inmobiliarias aportan al fósforo perverso de los intereses por construir miserables viviendas donde antes hubo un edificio que engrandecía la ciudad.

En este país abundan las promesas falsas y cada vez quedan en mayor evidencia. El problema es que es tan grosera la mentira que aún algunos les siguen creyendo los aspavientos inocuos.

Lo que escasea es una política firme y consistente, que ponga las trabas y sanciones necesarias y al nivel de la pérdida. A eso hay que sumarle un aporte contundente a los municipios para conservar y cautelar su patrimonio arquitectónico. Y no hay que olvidar el otorgar el aporte económico necesario a quienes poseen un inmueble histórico, ya que esta es una de las causas principales del abandono de muchas casas que cumplen con ser ICH.

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