Opinión
19Ene2015

La muerte del Hotel City

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2013 hotel city 03

Los clásicos hoteles de Santiago desaparecen casi sin darnos cuenta. Hace unos años fue el Hotel Carrera (en el 2004 y antes el emblemático Crillón), de una arquitectura única e interiores ricos en decoración de la época (se inauguró en 1940). Luego de vender sus muebles, cuadros y diversos objetos que le daban un aire muy propio y singular, comenzó una etapa de "remodelación", bajando la altura de los cielos de sus 17 pisos y poniendo en lugar de las lámparas y faroles, canaletas de tubos fluorescentes.

Además los espacios fueron subdivididos para convertirlos en oficinas. Y es así como actualmente aloja las oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El cierre que siguió fue el del Hotel City, ubicado en Compañía 1063. Ya desde hace un tiempo venía viéndose este desenlace. Poca concurrencia, elevados costos de mantención y escasa promoción hacen pensar hasta qué punto es responsabilidad de los dueños mantener estos locales históricos.

Los municipios suelen mantenerse al margen de ellos, desatendiendo el valor que constituyen como polo turístico. Algo que no es menor si se piensa quea nadie le gusta llegar a una ciudad que no muestre Historia e historias, todos/as queremos visitar un lugar que nos hable de su pasado y cómo enfrenta su presente. El respeto al pasado es algo que valoramos en una ciudad y en un país.

Y, como ya es habitual, ni siquiera en la capital del país preservamos eso.

Este artículo fue publicado originalmente el 11/11/2008.

Esta galería de fotografías muestra el actual estado del inmueble, despojándose de manera totalmente innecesaria gran parte de sus ventanas, elemento importante de su expresión como edificio.

Hotel City


Fotografías de la galería: Rodrigo González M. Junio de 2013.

19Ene2015

Planta Carozzi de Quilpué. Dos miradas a su arquitectura

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Molino Carozzi 01

Este artículo presenta dos miradas a un mismo conjunto industrial. La primera es una visión subjetiva de un espectador y la segunda, una objetiva de un profesional. Con esto se quiere poner en el tapete la importancia afectiva y arquitectónica de un edificio.

Su peculiar distribución me llamaba la atención de pequeño, cuando pasábamos por ahí con mi familia bajo el puente que comunica dos naves de la construcción y, pese a que en esos años la fábrica y molino se encontraba en funcionamiento, mostraba un claro estado de abandono que me hacía verla con más ganas ya que su huella industrial se acentuaba y, al quedar la calle encerrada por ambas construcciones, una sombra permanente se proyectaba en ese tramo dando un aspecto lúgubre y solitario al conjunto.

Me gustaba ver los carros de tren que transportaban, supongo, el trigo o la harina y que yacían no muy lejos del camino vehicular. Lucían oxidados y añosos, siempre había uno al menos esperando no sé qué. Mi imaginación volaba y hacía andar esos carros y trataba de armar el interior de la fábrica, que siempre parecía cerrada.