Opinión
07Nov2008

El olvidado patrimonio industrial: el caso de la ECA

Visitas: 1267 hits  

Artículo publicado originalmente el 07 de noviembre de 2008.

2013 eca 20 

Poco menos de una semana ha pasado desde que me enteré de esta noticia. Sin exagerar me dejó medio descolocado y preguntándome cómo era posible que estas cosas sucedieran y no tuviesen mayor repercusión: habían demolido por completo las instalaciones de la ECA, en Quinta Normal.

Nuestra memoria como país, sin caer en patriotismos ni chovinismos, se está deteriorando y pareciera que la única huella de ello son los documentos gráficos, testimonios orales y escritos. Cuesta poder creer que sin más ni más el Patrimonio que se ha forjado lentamente a través de décadas se destruya de un día para otro.

Las políticas de conservación no son lo suficientemente claras o estrictas y los fondos que se destinan para la ejecución de ellas son escasos e insuficientes. No se entiende un país sin una huella identitaria que lo haga ser único. Eso se forma con el tiempo y es un conjunto de elementos inseparables que juegan entre sí: los factores demográficos, naturales, de relieve, orográficos, climáticos, raciales, económicos arman la idiosincrasia del territorio que, en nuestro caso se presenta bastante definido (por sus límites naturales).

Nuestro país, como tantos otros, se sumó a la industrialización y mecanización de los procesos productivos que su economía en esos tiempos necesitaba. Y fueron naciendo y quedando diversas fábricas, bodegas, refinerías impulsadas por las ventajas que traía el ferrocarril.

2013 eca 12

Y alrededor de aquellas los barrios obreros vieron la luz y con ellos las familias que en torno a la industria trazaban sus vidas: sindicatos, clubes deportivos, colegios, escuelas, liceos, gimnasios, protestas, paros, accidentes laborales, partidos de football, centros de madres, fuentes de soda, hora de colación, hora de salida… un sin fin de situaciones, construcciones y eventos que armaban la identidad del barrio. Todo ello quedó en la memoria de hombres, mujeres y niños que luego crecieron y, tal vez, vieron con nostalgia que las casas y fábricas donde jugaban ya no estaban y un enorme condominio se comenzaba a construir.

Es propio del ser humano su vínculo o necesidad de pertenencia a algo y eso le da valor a cosas que en apariencia no lo tienen, como los edificios. Y eso es porque las paredes guardan secretamente lo que han visto, algo de magia tienen esos lugares, algo que se impregnó en sus muros, la vida de quienes ahí estuvieron y desplegaron sus emociones quedó adherida y nos habla. Sin embargo algunos siguen sin escucharla o, lo que es más triste, no prefieren no escuchar.

Eca


Fotografías de la galería: Rodrigo González M - Sebastián Aguilar O. Agosto de 2007.

20Ene2015

La Mansión Mujica

Visitas: 1242 hits  

mansion mujica

Sin duda esta casa es parte del recuerdo de muchos de nosotros. Más bien conocida como Mansión Mujica o “La casa embrujada de Ñuñoa”, fue construída en 1895 y fue un símbolo para los vecinos y transeúntes que se movían por la parte final de Av. Grecia y el comienzo de Av. Matta. Esta casa se mantuvo imponente en aquella esquina y creo que nunca la vi habitada hasta la noche que se quemó, en el año 2005. Sin embargo, según he investigado, al parecer estuvo habitada hasta 1997, cuando una de sus dueñas murió.

Muchos escuchamos alguna vez que esta era una mansión embrujada, pero parecía a la vez que era el típico mito urbano que se desprendía a raíz de su estética arquitectónica y su estado de abandono. Pese a las habladurías, me atrevo a decir que hubimos varios que en algún momento soñamos con ser dueños de esta casa. Muchas veces pensé, cuando la micro se detenía cerca de ella, en hacer algo productivo ahí. Era hermosa, imponente, atractiva e hipnotizante. Era una casa perdida en un barrio que no le correspondía, algo así como “la mansión despistada en el barrio equivocado”. Era imposible pasar cerca y no fijarse en sus formas, en sus escaleras, en la magnífica torre.

No exagero cuando digo que muchas veces terminé girando la cabeza para mirarla mientras la micro o el auto donde iba avanzaba, mientras la imaginaba como casona cultural, como biblioteca, como museo, e incluso como restaurant. Este último gracias a un sueño que tuve cuando la casa aún estaba en pie, clara señal de que la construcción tenía lo suyo,- tanto como para meterse en tus sueños y darte la idea de hacer un restaurant con ella-.